lunes, 15 de septiembre de 2008

TISANA COADYUVANTE PARA LA ANDROPAUSIA


Biol. Miguel Angel Gutiérrez Domínguez

Jardín Botánico Universitario, Facultad de Agrobiología

Universidad Autónoma de Tlaxcala

Introducción

En la década de los noventas se empezó a usar el término de “Andropausia” para los efectos que se producen por la edad en los varones. El término Andropausia se acuño para referirse a las similitudes que parecía tener con la menopausia, más adelante se ha comprobado que estos procesos no son del todo iguales.

Menopausia significa terminación de la menstruación, mientras que andro se refiere al hombre, pero el cual no tendrá una terminación, asimismo el concepto de climaterio, se refiere a “escalón” y el hombre lleva un paso lento y prolongado sin subidas y bajadas.

La Andropausia identifica el proceso que sufre el varón mayor de 45 años, el cual es paulatino, largo, no termina abruptamente con la capacidad de engendrar, ni tampoco termina con el deseo, ni con el ejercicio de la sexualidad, pero si causa cambios hormonales, físicos y psicológicos.

Los síntomas de la Andropausia no solo son en la sexualidad; también se afecta el estado de ánimo: presentándose irritabilidad, desasosiego e incluso una tendencia a la depresión y en la función sexual uno de los principales efectos es la dificultad para tener y mantener la erección.

Aproximadamente a los 60 años de edad los hombres presentan las siguientes alteraciones:

    • Disminución progresiva de la función testicular (Hipogonadismo).
    • Disminución de la calidad del semen; declinación paulatina de la capacidad reproductiva.
    • Descenso progresivo de la testosterona.
    • Cambios en la micción ( mayor o menor frecuencia para orinar, así como el volumen de orina).
    • Cambios en el metabolismo.
    • Ginecomástia (crecimiento de la mamas).
    • Perdida de la masa muscular y aumento de la grasa abdominal.
    • Erecciones menos frecuentes y mayor tiempo entre una erección y otra.
    • Mayor necesidad de estímulos físicos (requiere de más caricias) y la excitación requiere de más tiempo para producir efecto.
    • Menor volumen y proyección de la eyaculación.
    • Orgasmo menos intenso y de menor duración; aunque se reportan como muy satisfactorios y hasta en edades superiores a los 90 años.

Estas características se deben al desgaste corporal; y es resultado de múltiples cambios en las funciones biológicas y fisiológicas de las células, tejidos y organismos.

Los mecanismos que lo producen son múltiples y específicos de la especie e incluso de órganos y células. Existe una reducción del número o de la reserva de la capacidad funcional de las células y de su capacidad de ser reparadas o sustituidas.

Las alteraciones en la sexualidad son solo un aspecto; en conjunto, los factores de cambio hacen sentir al hombre que va perdiendo su masculinidad, su potencia sexual, su atractivo, su capacidad laboral, la seguridad en sí mismo, la autoestima, etc.

Si bien la producción de esperma disminuye a partir de los 40 años, continúa hasta más allá de los 80 y los 90 años. De forma similar, en tanto que la producción de testosterona declina gradualmente desde los 55 o 60 años en adelante, no suele darse en los varones una caída severa de los niveles de hormonas sexuales, tal y como sucede con las mujeres.

Por esto, alrededor de un 5% de los varones después de los 60 años presentan síntomas de andropausia como lo son: debilidad general, cansancio, falta de apetito, disminución del deseo sexual, pérdida de potencia, insomnio, irritabilidad, dificultades de concentración, disminución del tamaño testicular, disminución de la movilidad espermática entre las edades de 50 y 80 años.

En la afectación de la sexualidad de los hombres por efectos de la edad, Freud mencionaba que la peor situación que afecta a un hombre es que se siga presentando el deseo cuando las erecciones fallan. A diferencia de la época de Freud hoy se cuenta con alternativas terapéuticas para solucionar estos efectos.

Lo más problemático en esta etapa de la vida así como también lo más estudiado, ha sido la respuesta sexual; los cambios más comunes que rebasan los 55 años son:

· Requiere de más tiempo para lograr la erección y necesita más estimulación directa para lograrlo.

· Las erecciones se vuelven menos firmes.

· Los testículos se elevan sólo parcialmente y lo hacen con mayor lentitud que en los varones jóvenes.

· Se reduce la cantidad de semen y disminuye la intensidad de la eyaculación.

· Se presenta una menor necesidad de eyacular.

· Se prolonga el periodo refractario, es decir, se alarga el tiempo posterior al coito en el que el hombre es incapaz de lograr una nueva erección.

· Se pierde el rubor sexual de la piel y se reduce la tensión muscular durante la excitación sexual.

La medida preventiva más adecuada es llevar una alimentación sana, realizar una rutina de ejercicio diario de 40 minutos, vigilar el peso corporal, reducir el consumo de alcohol y tabaco, eliminar el uso de drogas y la automedicación y tener un hobby o espacio propio para el esparcimiento.

Es necesario tomar en cuenta los factores culturales que afectan el desempeño sexual de los hombres mayores de 45 años; entre los cuales se encuentran los estigmas como son: “viejo rabo verde”, el “cebollón”, el “viejito carcamán”, el “libidinoso”, etc., factores que niegan la existencia y posibilidad de una sexualidad libre y satisfactoria a ciertas edades.

Pareciera que la sociedad otorga un espacio a la madurez siempre y cuando no sea sexualmente activa. Esto se ha convertido en uno de los peores mitos de la sexualidad, tanto para los hombres como para las mujeres mayores a los 50 años. La verdad es que la actividad y ejercicio libre de la sexualidad es una condición de cada ser humano hasta el último día de su vida.

Consejo General. A partir de los 45 años, todo hombre debe vigilar si se presentan:

  • Cambios en el estado de animo
  • Disminución progresiva de la actividad intelectual y cognitiva
  • Fatiga
  • Depresión
  • Irritabilidad
  • Insomnio
  • Reducción de la masa muscular que se acompaña de un aumento de grasa corporal (sobre todo del abdomen)
  • Disminución de la fuerza muscular y de la capacidad de ejercicio físico
  • Disminución del deseo sexual y calidad de la erección
  • Disminución de la masa ósea (osteoporosis)

Al observar alguna de estas características, es el momento de visitar al Sexólogo para empezar a llevar un control de la Andropausia y continuar con una sexualidad plena.

Ingredientes

½ cucharada de hojas y tallos de damiana de California (Turnera diffusa)

½ cucharada de corteza de canela (Cinamomum zeylanicum)

½ cucharada de hojas de hipérico (Hypericum perforatum)

½ cucharada de raíz de ginseng (Panax quinquefolio, P. ginseng)

1 cucharada de flores de manzanilla (Matricaria recutita)

1 cucharada de hojas de romero (Rosmarinus officinalis)

½ litro de agua

Utensilios

1 cuchara sopera de acero inoxidable

1 cuchillo de cocina

1 coladera de plástico

1 toallita de papel o tela para limpiar la mesa
1 papel filtro para cafetera

1 palita de madera

1 taza o tazón medidor de vidrio

Forma de preparación

1. Trocear y desinfectar las plantas con alcohol de caña

2. Poner a hervir el agua con el ginseng y la canela

3. A empezar a ebullir añadir las demás plantas, bajar la flama, tapar el recipiente y dejar por 10 minutos

4. Colar y entibiar

Forma de empleo y dosificación

Tomar una taza después del desayuno y la comida por quince días seguidos y tres de descanso.

Precauciones o contraindicaciones

No aumentar las dosis indicadas. En caso de que se presente elevación de la presión arterial suspender inmediatamente el tratamiento.